Año tras año, el día 1 de noviembre millones de personas celebran el Día de Todos los Santos, un día en el que se conmemora a nuestros seres queridos que han fallecido. Desde siempre han existido ritos espirituales y funerarios que ayudan a superar el dolor de perder a alguien. Y es que enfrentarse a la muerte nunca fue fácil, pues a la pérdida irreparable de un ser querido le sigue un proceso de duelo. Esto supone tener que atravesar por diferentes fases de dolor emocional y de sufrimiento. Se trata de un malestar cuya función es la de permitir al doliente poder asimilar y aceptar la pérdida poco a poco, hasta ser capaz continuar con su vida habiendo integrado este suceso.

 Se trata de un proceso de varias fases que a veces se prolonga más de lo esperable e interfiere en la vida de la persona de forma negativa, dando lugar a lo que se conoce como Trastorno de Duelo Complejo Persistente.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), para considerar este diagnóstico deben cumplirse al menos 6 de los siguientes síntomas durante al menos un año (APA, 2014):

  1. Dificultad importante para aceptar la muerte.
  2. Experimentar incredulidad o anestesia emocional en relación a la pérdida.
  3. Dificultades para rememorar de manera positiva al fallecido.
  4. Amargura o rabia en relación a la pérdida.
  5. Valoraciones desadaptativas acerca de uno mismo en relación a la muerte del fallecido.
  6. Evitación excesiva de los recuerdos de la pérdida.
  7. Deseos de morir para poder estar con el fallecido.
  8. Dificultades para confiar en otras personas desde el fallecimiento.
  9. Sentimientos de soledad o desapego de otros individuos desde la muerte.
  10. Sentir que la vida no tiene sentido o está vacía sin el fallecido.
  11. Confusión acerca del papel de uno en la vida.
  12. Dificultad o reticencia para mantener intereses o hacer planes de futuro desde la pérdida.

Lo cierto es que actualmente la prevalencia de este trastorno ha aumentado, llegando a estar entre el 5% y el 10 % según algunos expertos como Francisco Cruz Quintana, catedrático de Psicología de la Universidad de Granada. Si la muerte siempre ha estado presente ¿A qué se debe dicho aumento?

Hoy en día parece que la sociedad trate de escapar a toda costa del dolor, y nos hemos acostumbrado a pasar casi de puntillas por algo que resulta inevitable, incluso habiendo atravesado una pandemia como la del Covid-19. No hay una educación sobre la muerte. Se evita hablar del tema, los amigos intentan desviar la atención y hablar de otros asuntos en lugar de escuchar y dar apoyo a quien acaba de perder a un ser querido. Los padres evitan que los niños se despidan de sus abuelos cuando fallecen… lo que acaba degenerando en una especie de fobia a la muerte.

purple crocus in bloom during daytime

Duelo en el Día de todos los Santos.

El recuerdo de nuestros antepasados pueda resultar difícil y es normal que  asomen heridas aún sin cicatrizar. También pueden aparecer emociones como la culpa o la ira. Celebrar este día puede ayudar a recordar todo lo que esa persona aportó en tu vida, las enseñanzas y experiencias compartidas.

También, este día puede ser útil para aceptar tus emociones, aprovechar para expresar los sentimientos acerca de la persona fallecida y lo ocurrido. De esta manera, será más fácil reconocer el estado emocional en el que nos encontramos.

Compartir en este día tu dolor y buscar apoyo social mejora el ritmo de recuperación del duelo y puede contribuir en la mejoría de otras afecciones.

Además, muchas veces los niños tienen preguntas acerca de la muerte que no respondemos por miedo. Existe cierta sobreprotección al respecto. Esta celebración puede ser un buen momento para hablar desde la sinceridad a los más pequeños sobre qué es la muerte (ajustando la explicación a la edad, el nivel de entendimiento, vínculo con la persona fallecida…). Cuando lo hagas, trata el tema de una manera tranquila, transmitiendo que algunas emociones como la tristeza son muy comunes. De este modo, podrán entender la muerte como parte de la vida, y aprenderán a relacionarse con ella desde el amor por sus seres queridos ya fallecidos.

Si recientemente has sufrido la pérdida de un ser querido, o sientes alguno de los síntomas descritos anteriormente, recuerda que siempre puedes acudir a un profesional de la salud mental. Te apoyará y te ayudará a afrontar poco a poco este duro proceso.

Si quieres saber más, o crees que te podemos ayudar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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