¿Recuerdas cuando eras niño y llegaba el momento de ir a dormir? ¿Tenías una rutina antes de meterte en la cama? Puede que te costara o tal vez todo lo contrario, fueras de esos que tras un día repleto de actividades, cayeras rendido en cualquier rincón de casa. Quizás después de ponerte el pijama tuvieras la costumbre de agarrar entre tus brazos ese peluche especial o de beber un vasito de leche caliente antes de escoger ese libro que daba comienzo con el clásico “Érase una vez…”. Esas tres palabras eran suficientes para que tu imaginación comenzara a dar rienda suelta a los personajes descritos entre las páginas de aquel cuento, de manera que cobraban vida en aquel íntimo y desconocido mundo de los sueños. Lo cierto es que esta rutina tan aparentemente sencilla supone mucho más que leer una historia.

El cuento es de hecho, junto con las metáforas, una herramienta en psicoterapia. Milton Erikson, uno de sus precursores, buscaba mediante relatos breves incidir en los pensamientos, emociones y conductas de sus pacientes, basándose en la utilización de un lenguaje indirecto que permitiera conectar con elementos de la persona que emergían de sus deseos y necesidades psicológicas. De esta forma se les permitía generar nuevas ideas para cambiar o descubrir otras formas de pensar o sentir los problemas. Eso es precisamente lo que le da el carácter terapéutico al cuento.

La importancia de los cuentos para el cerebro del niño

Contar cuentos es de vital importancia en el desarrollo intelectual de los niños. Durante los primeros años de vida se establecen muchas más conexiones neuronales de las necesarias, y con el paso del tiempo se produce una poda sináptica, que consiste en un mecanismo por el cual el cerebro elimina conexiones neuronales hasta conseguir un cerebro más efectivo. Y es que a través de la narración de cuentos durante los primeros años de vida, estaremos favoreciendo la utilización de conexiones sinápticas, evitando que desaparezcan con la poda. Es decir, estaremos logrando que su cerebro funcione con más certeza, que se estimule su memoria y formas de expresión, y es que cuando los niños escuchan cuentos, poco a poco van asimilando los sonidos de la lengua materna y adquieren vocabulario, permitiendo el desarrollo del lenguaje y del pensamiento.

Además, son un instrumento ideal para estimular el desarrollo de la imaginación y de la creatividad, cuando el niño recrea la vida de los personajes y se identifica con ellos. Esto le permitirá adquirir mayor seguridad en sí mismo, integrarse y vivir experiencias y afrontar las difíciles situaciones cotidianas del mundo que le rodea.

happy ethnic woman and kids reading book together

Los cuentos fomentan el desarrollo emocional y fomentan los lazos interpersonales, además de enseñar valores como el perdón, la solidaridad, el respeto, etc. Estimulan la resolución de conflictos (externos e internos), pues sirven de estímulo y permiten proyectar hacia el futuro y experimentar nuevamente experiencias y situaciones del pasado.

Con todos estos puntos anteriormente descritos, no cabe duda de los beneficios que aporta la lectura a los niños. Pero ¿cómo consigo que mis hijos adquieran el hábito de la lectura?

Cómo fomentar la lectura en los niños.

En primer lugar, pregúntales lo que les gusta y favorece que ellos escojan los cuentos y libros infantiles para su biblioteca personal. También es importante la forma en la que les ofrecemos una alternativa o sugerencia de cuento que queremos que lea o que tiene que leer. Si lo eligen o se lo ofrecemos de una forma atractiva lo leerán con más interés.

Asegúrate que escoge un cuento que se adecúe a su nivel madurativo para que comprenda mejor lo que se está contando. Trata de evitar cuentos demasiado largos para que no pierdan el interés.

Busca generar un ambiente propicio. Es fundamental que la zona de lectura invite a leer, libre de distracciones como la televisión, el ordenador o el móvil. Debería ser un lugar cómodo y bien iluminado.

Favorece la lectura diariamente. Crear un rincón de lectura con una estantería o un cajón en el que guardar los libros y leer cada día un poco ayuda.

Sé ejemplo para tu hijo, ya que ellos aprenden por modelado. Si te ve leer, probablemente te imitará, por lo que es importante que des ejemplo leyendo.

Utiliza libros con ilustraciones que llamen su atención y que den juego para interactuar con ellos, creando voces para cada personaje y actuando para captar su atención y para que se divierta, ya que para ellos esto es fundamental.

Los niños necesitan que la experiencia de la lectura sea lúdica y agradable.

Así que ya sabes, esta noche con el pijama puesto, dirígete a la estantería, escoge un cuento y … Érase una vez

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