Las emociones son a veces fenómenos que resultan difíciles de entender. En muchas ocasiones, la comprensión de lo que sentimos no puede ir más allá de un «no tiene sentido que me sienta así«. Para muchas personas, las emociones aparentan ser procesos caóticos imposibles de entender o de relacionar con ningún tipo de significado ni situación.
Sin embargo, para ayudarnos a entenderlas, el psicólogo neerlandés Nico Frijda dedicó toda su carrera académica al estudio de las emociones, dejándonos como parte de su obra una de sus aportaciones más interesantes: Las Leyes de las Emociones, que compartimos hoy con vosotros aquí.

Las leyes de las emociones de Nico Frijda.
Ley del significado situacional: las emociones aparecen como respuesta al significado de la situación.
Ley de lo concerniente: las emociones aparecen en respuesta a situaciones que son importantes para las metas, motivaciones, valores, deseos o preocupaciones de la persona.
Ley de la realidad aparente: las emociones son producidas por situaciones que se perciben como reales, y la intensidad de estas emociones corresponde al grado de realidad asumido.
Ley del cambio: las emociones no se explican tanto por la presencia de condiciones favorables o desfavorables, sino por los cambios que ocurren en nuestro marco de referencia. Estas emociones serán más intensas cuanto mayor sea el cambio en aquello a lo que estamos acostumbrados.
Ley de la habituación: los placeres o dificultades sostenidos en el tiempo tienden a perder intensidad o a desaparecer. No porque se resuelvan, sino porque nos habituamos a las emociones.
Ley del sentimiento comparativo, o de la comparación: la fuerza de la emoción depende de la relación entre el evento que la provoca, y el marco de referencia en el que es evaluado. Es decir, la comparación entre tal evento y las circunstancias a las que estamos acostumbrados y que conforman nuestras expectativas.

Ley de la asimetría hedónica: las emociones placenteras tienden a desaparecer con el tiempo aunque se prolongue aquello que las provoca, mientras que las emociones desagradables tienden a persistir mientras continúan las dificultades.
Ley de la conservación del proceso emocional: los eventos que producen emociones pueden retener indefinidamente su potencial emocional. Es decir, algunos acontecimientos de nuestra vida pueden seguir afectándonos emocionalmente a pesar del paso del tiempo. Esto puede ser contrarrestado a través de la exposición y la re-evaluación de esos eventos, algo a lo que precisamente se dirigen algunas técnicas psicoterapéuticas.
Ley del Cierre: las emociones tienden a estar sujetas a sus propios juicios, metas, objetivos y acciones. Estas metas, juicios o acciones a los que se asocia una emoción pueden ser distintos a los de la propia persona, pero se pueden sobreponer totalmente cuando la emoción se vive de manera desbordante.
Ley de la importancia de las consecuencias: todo impulso emocional generará a su vez un segundo impulso emocional que tenderá a modificar el primero en relación con las posibles consecuencias. Las personas valoramos de manera natural las consecuencias de nuestras emociones. Esto nos ayuda a modular nuestras respuestas emocionales.
Leyes de la menor carga y el mayor beneficio: tendemos a interpretar las situaciones de manera que minimicen su impacto emocional desagradable, o bien que maximicen su impacto emocional agradable o placentero.
Entender y aceptar estas leyes nos puede ayudar a mejorar nuestra inteligencia emocional, a comprender nuestras propias emociones, a validarlas, a concederles la importancia que merecen y a entender aquello que nos están comunicando.
Si quieres saber más, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
David Alonso Vidal.
Psicólogo Sanitario de Psience.

