Como hemos hablado en artículos anteriores (si no los has leído es el momento), los problemas de salud mental se encuentran cada vez más extendidos. Este hecho se ve reflejado además por el aumento constante en la venta de antidepresivos y ansiolíticos, que se ha visto incrementada en un 6% y un 4% respectivamente, siendo España el país europeo en el que se consumen más ansiolíticos.
Pero no solo son estas cifras las que nos dan una idea del problema de salud pública al que nos enfrentamos. Los profesionales de la salud mental llevan años reclamando la importancia de visibilizar los trastornos mentales, ya que estos han permanecido durante mucho tiempo sometidos al tabú y al estigma, en el ámbito doméstico, escolar, académico, y laboral.
La OMS estima que los problemas de salud mental serán la principal causa de discapacidad en el mundo, siendo los trastornos de ansiedad los más frecuentes. Dentro de este espectro de problemas ansiosos, un conjunto de diagnósticos que resultan frecuentes hoy en día son las fobias específicas.
Y aquí es donde queríamos llegar. Dado el importante aumento que las fobias han experimentado recientemente, hemos decidido darles visibilidad y abordar las preguntas más frecuentes.
Primero, queremos hacer una descripción sencilla de lo entendemos por fobia:
Es un miedo específico desadaptativo, desencadenado por un objeto o una situación que no tienen en sí mismos un carácter peligroso.
¿Cuándo un miedo se convierte en patológico?
Como en cualquier otro problema psicológico, el témino trastorno se utiliza cuando un conjunto concreto de síntomas interfieren de forma significativa en la vida de una persona. Es decir, cuando en este caso la fobia se convierte en un obstáculo limitante, que impide a la persona funcionar de manera normal en su vida cotidiana. En los problemas fóbicos esta interferencia se traduce a un miedo desproporcionado que provoca la necesidad de huir o evitar situaciones que producen o evocan ese miedo.

El Coronavirus y las fobias
El covid-19 puso en jaque al sistema sanitario, no solo al saturar la atención primaria, sino también precipitando la aparición de múltiples problemas psicológicos.
Muchos expertos en psicología se esfuerzan por dar visibilidad al auge reciente de las fobias, como por ejemplo la hafefobia o miedo a ser tocado. Supongo que es fácil adivinar por qué esta fobia específica ha conseguido crecer de forma significativa estos últimos años, y es que la pandemia ha sido un cultivo perfecto para la aparición de trastornos relacionados con el miedo.
Otra fobia que es fácil entender por qué se ha visto incrementada su incidencia es la agorafobia: el miedo desbordante ante espacios abiertos o multitudes. El aumento de estas fobias al final es la repercusión de tantos meses sometidos a medidas que generan estrés y ansiedad. Esto sumado a personalidades con alto nivel de autoexigencia, tiene como resultado una alta predisposición a sufrir esta fobia.
¿Tiene tratamiento?
Las fobias no tienen por qué ser una patología crónica. Es verdad que, como cualquier otro trastorno, si no se tratan se pueden cronificar. Pero con una intervención psicoterapéutica se pueden superar.
Existen muchas formas de abordar esta patología, teniendo en cuenta además que cada persona es diferente y tiene sus propias necesidades. Lo que tienen en común la mayoría de los enfoques es que convierten a la persona en protagonista de su tratamiento, alejándole de un rol pasivo que cronifica el problema, y otorgándole un papel activo y responsable en su propia recuperación. Entre los abordajes cognitivo-conductuales más clásicos, encontramos tratamientos basados en la exposición y en la desensibilización sistemática, que buscan una reducción paulatina de la respuesta fóbica ante el objeto o situación temida.
¿Cuántos tipos de fobia existen?
Tantas como estímulos. Así lo demuestra una fobia relativamente nueva: la coronafobia. Como su propio nombre indica, es una fobia específicamente asociada al covid-19.

La asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) está desarrollando pruebas psicométricas válidas para un correcto diagnóstico de esta fobia en auge. Así encontramos un instrumento de evaluación ya validado en Estados Unidos, Corea e Irán, como es la Escala de Fobia COVID-19.
¿Cómo lidiar con una fobia?
Si queremos enfrentarnos a nuestros miedos, primero hay que entender que lo que hacen es disparar un área de nuestro cerebro: la amígdala, el centro neurálgico de las emociones. Que este núcleo cerebral se active no depende de nosotros y no es algo que podamos controlar, sin embargo, si podemos re-aprender poco a a no temer ese estímulo, enseñando a nuestro cerebro que lo que sentimos es innecesario, y cambiando las asociaciones fóbicas que se han producido a consecuencia del fuerte aprendizaje que produce el miedo.
Esperamos haber abordado lo que nosotros consideramos las preguntas más frecuentes, pero siempre puedes consultarnos cualquier duda (que se nos ha podido escapar alguna) poniéndote en contacto con nosotros o a través de nuestras redes sociales.
Nos gustaría cerrar este capítulo con una frase:
“Aprendí que la valentía no es la ausencia de miedo, sino el triunfo sobre el miedo. El hombre valiente no es el que no siente miedo, sino aquel que conquista ese miedo”
(Nelson Mandela)

Psicólogo online. Psicólogo a domicilio. Psicólogo en Arroyomolinos. Psicología para niños, adolescentes y adultos.

Una magnífica guía!
Un saludo.
Muchas gracias por tus palabras! Un abrazo!