“No puedo llorar”, me decía el otro día una persona a la que acompaño en terapia, así que yo le pregunté por qué. “Porque si lloro se van a enterar, y no soporto que me vengan a decir que no llore, que no pasa nada…”, respondió, y continuó diciendo: “para eso prefiero aguantarme. Además me siento sensible, débil”.
Y nada más lejos de la verdad.
Después de favorecer su desahogo y permitirse llorar, vimos los beneficios, a veces escondidos, de expresar de esta forma la emoción y lo valiente y fuerte que se sentía tras haberse permitido conectar con su propia vulnerabilidad.

¿Conoces los beneficios de llorar? Algunos de ellos son:
- Disminuye el estrés, aporta calma.
- Mejora el estado de ánimo.
- Favorece tu capacidad de expresión emocional.
- Se reduce el malestar, liberándote de dolor.
- Conexión con uno mismo y con los otros.
- Favorece el autoconocimiento, la autoaceptación y el autorrespeto con lo que fortalecemos nuestra autoestima.
En definitiva, es un ansiolítico natural, demostrado incluso a nivel químico.

¿Crees que ahora podrás permitirte llorar con mayor aceptación o por lo menos menor desagrado y juicio?
Si quieres más información o crees que te podemos ayudar, no dudes en contactar con nosotros.
Celia López Pérez.
Psicóloga Sanitaria de Psience.

