Según la Asociación Americana de Psicología (APA), se entiende por disociación la interrupción en la integración de la consciencia, identidad, memoria, emoción, percepción y conducta. En otras palabras, es un mecanismo psicológico en el que se produce una separación entre los pensamientos, las emociones, la memoria y la conducta.
Este mecanismo lo utiliza nuestro cerebro como manera de protegernos ante eventos altamente estresantes como pueden ser abusos físicos, malos tratos, accidentes…etc. Con el objetivo de desconectarnos de la fuente de dicho estrés para que cuando no podamos huir de la situación, nuestra mente se evada de la realidad.
¿Qué es lo que ocurre a nivel cerebral en la disociación?
Cuando nos encontramos en este estado, el córtex anterior del cerebro se desconecta, por lo que no podemos controlar nuestra conducta de forma consciente. El principal centro emocional, la amígdala, se activa y produce la liberación de cortisol, la hormona del estrés que inhibe el funcionamiento del hipocampo, estructura gracias a la cual podemos recordar y dar significado a los acontecimientos que vivimos. Por otra parte, se liberan opioides; neurotransmisores que actúan como anestésicos y nos permiten soportar mejor el dolor físico y emocional.
Esta es la explicación por la que cuando vivimos una experiencia traumática nos resulta difícil recordar lo sucedido. Un ejemplo claro lo podemos ver cuando en los abusos sexuales las mujeres agredidas se quedan paralizadas y no pueden recordar el abuso sexual.

No es extraño experimentar la disociación en algún momento de nuestra vida, es decir, sentirnos desconectados de la realidad que nos rodea durante un breve periodo de tiempo. Lo que convierte la disociación en un problema clínico es su frecuencia, duración, intensidad y como afecte a nuestra calidad de vida.
Síntomas disociativos.
Los síntomas disociativos que pueden experimentar quienes pasan por un evento traumático son:
- Anestesia emocional. Es un estado de desconexión en el que la persona parece no sentir emociones.
- Lagunas de memoria. Se entienden como un mecanismo de defensa que permite almacenar los recuerdos traumáticos en áreas del cerebro no accesibles en el presente hasta que la persona esté preparada para procesarlos.
- Síntomas psicosomáticos. En la mayoría de los casos, los estados disociativos generan problemas psicológicos que afectan al estado físico como dolores musculares o problemas intestinales.
Tratamiento psicológico para la disociación.
El abordaje más eficaz para abordar los eventos traumáticos y ayudar a que la persona los re-procese e integre en su historia personal es el EMDR (Eye Movement Desensibilization and Reprocessing). Si te interesa conocer más en profundidad este tratamiento podrás encontrar un artículo en el que lo explicamos en posts anteriores.
Si quieres más información o crees que te podemos ayudar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
María Sacristán Oliveri.
Psicóloga Sanitaria de Psience.

