Hoy abordaremos la dependencia emocional desde varios prismas.

Se trata de un patrón relacional que, llevada al extremo, puede ser semejante a una conducta adictiva. Y es la magnitud de los sentimientos y comportamientos lo que la diferencia de una relación emocional sana (sin ese apego ansioso).

Es posible que, ante la idea de dependencia emocional, en tu cabeza ya han saltado como si de flashes de paparazzi se tratara palabras como: inestabilidad emocional, persona insegura, poco madura…

Pero, ¿y si te dijéramos que una persona que se comporta de manera totalmente independiente es muy posible que tenga un patrón de conducta potencialmente problemático?

Hay que dejar claro, que (aunque cada ser humano es una casa distinta, con una decoración diversa y cimentada sobre distintas creencias y valores) somos seres sociales, y con ello, interdependientes.

El siguiente fragmento de “El Principito” nos muestra (desde una metáfora, no hay que tomarla en el sentido más literal) esta idea:

¿Qué significa domesticar? –dijo el principito.

– Es una cosa demasiado olvidada –dijo el zorro-. Significa “crear lazos”.

– ¿Crear lazos?

– Sí –dijo el zorro-. Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domésticas, tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo….

Ignorar que somos seres sociales y que en nuestras relaciones (amor, amistad, laboral…) se crea cierto nivel de dependencia es darle la espalda a nuestra esencia como ser humano.

Entonces, ¿dónde está el punto donde perdemos control sobre nuestras emociones y acabamos montados en una montaña rusa emocional? Tenemos que observar las características de la relación, por ejemplo, cuando en el momento de conflicto las conductas que desplegamos se vuelven patológicas y desproporcionadas (estrés, ansiedad, somatización…).

La persona dependiente muestra un patrón de necesidades emocionales insatisfechas que cubre de una forma desadaptativa con otras personas.

Entonces, ¿cuál es la manera sana de relacionarnos? En nosotros está la capacidad de gestionar las emociones propias, de superar nuestro daño y aprender de ello.

Podemos incluso relacionarnos con los demás como vía para aprender a regular nuestras emociones, buscando una independencia sana.

Para ello, queremos sacar a relucir dos variables: la autonomía y la intimidad.

-La autonomía consiste en la capacidad de uno mismo para regular sus propias emociones y sentirse seguro en soledad. Es decir, de estar a gusto consigo mismo.

-La intimidad, por otro lado, se consigue cuando se es capaz de compartir experiencias con los otros para regular las emociones propias, y de sentirse seguro con los demás.

Estos dos valores resultan ser como el Yin y el Yang, y el equilibro de estos dos es necesario para una correcta regulación emocional. Y te ponemos un ejemplo.

Fran, tiene una perfecta capacidad de autonomía, no le preocupa ir solo al cine, a comprar y actúa de una forma completamente independiente.  Pero es incapaz de compartir un momento íntimo (como una cena con alguien) y a diferencia de lo que la sociedad nos está gritando, Fran se encuentra dentro de un patrón de vinculación disfuncional. A la hora de entablar una relación Fran no dejará espacio suficiente a la comunicación, ni al ocio. Probablemente huirá del compromiso, evitará conflictos y no atenderá las necesidades de su pareja.

Veamos el ejemplo contrario: que ocurre si Alicia tiene una buena capacidad de intimidad, pero no ha logrado desarrollar su completa autonomía. Actuará con un nivel de dependencia alto y como Fran, será también disfuncional en las relaciones de pareja. Por ejemplo, Alicia no se sentirá cómoda en la soledad y no tendrá las herramientas para manejar esa emoción, desarrollando un comportamiento sumiso donde tendrá dificultad a la hora de tomar de decisiones, así como establecer límites. Sentirá que necesita de la otra persona para “estar bien”.

Desde Psience – Psicología Aplicada a la Salud sabemos la importancia que tiene el equilibrio y el bienestar emocional, por ello, no dudes en contactarnos si ha surgido alguna duda en la lectura, el equipo estará encantado de ayudarte.

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