¿Qué es la procrastinación?

Procrastinar es ni más ni menos que aplazar ciertas actividades, a pesar de que se dispone del tiempo y de la posibilidad de hacerlo, en favor de otras que, habitualmente, resultan más agradables. Es “no hacer hoy lo que puedes dejar para mañana”. Entonces la procrastinación es, como muchos otros comportamientos, una conducta de evitación. Es decir, una conducta que tiene como objetivo evitar las sensaciones desagradables que genera un estímulo o una experiencia, como por ejemplo la frustración, el estrés, la ansiedad o el miedo.

Procrastinar es una conducta aprendida, un hábito. Y resulta mucho más frecuente de lo que cabe esperar. Según este estudio, en torno al 20% de la población adulta, y el 50% de la población estudiante, se perciben a sí mismos como procrastinadores. La buena noticia es que al tratarse de una conducta aprendida, es por tanto un hábito que se puede desaprender y cambiar.

A lo largo de este texto, hablaremos de las causas y consecuencias de procrastinar, y también propondremos algunas pautas para tratar de cambiar este hábito.

Causas de la procrastinación.

La procrastinación no se debe simplemente a la pereza. No se trata de un juicio de valor sobre lo “vaga” que es una persona. Nada más lejos de la realidad, la procrastinación responde a múltiples causas subyacentes que van mucho más allá de eso. Estas son algunas de las principales razones que explican la procrastinación:

  • Sentir que la tarea te supera, que no tienes los recursos, capacidades o habilidades necesarias para afrontarla.
  • Falta de planificación. Dificultad para manejar o administrar el tiempo de forma eficaz.
  • Inseguridad o dificultad para tomar decisiones.
  • Falta de motivación.
  • Aburrimiento, desinterés.
  • Estrés, ansiedad.
  • Perfeccionismo.
  • Miedos, como el miedo al juicio que puedan hacer los demás, miedo al fracaso, y miedo al éxito también.
  • Además, también hay cuestiones relacionadas con el funcionamiento del cerebro que se relacionan con la procrastinación. Entre estas, la más estudiada es la amígdala y los circuitos asociados a la regulación emocional.

Consecuencias de la procrastinación.

La procrastinación también tiene consecuencias para la persona que la sufre. Entre ellas, principalmente encontramos:

  • Culpa, ansiedad, estrés, depresión. Consecuencias emocionales.
  • Pérdida de oportunidades.
  • Pérdida de productividad.
  • Pérdida de autoestima.
  • Incumplir los propios objetivos y metas.
  • Toma de malas decisiones, como consecuencia de la mala gestión del tiempo y de los recursos, lo cual retroalimenta la culpa y la autocrítica.
  • Conflictos interpersonales, con las personas de nuestro entorno a las que sentimos que decepcionamos, o bien que no estamos a la altura de sus expectativas.
  • Y la procrastinación, al tratarse de un hábito, tiene como consecuencia por supuesto más procrastinación.
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Pautas y recomendaciones para dejar de procrastinar.

  • Desarrolla y fortalece tu autoconciencia. Comprende por qué procrastinas. Miedo al fracaso, falta de motivación, perfeccionismo… Sentir que no tienes suficientes recursos para abordar la tarea. Identificar la causa subyacente es un primer paso esencial.
  • Establece metas claras. Define objetivos específicos y alcanzables. Divide las tareas en pequeños pasos y establece plazos realistas.
  • Planificación. Utiliza recursos que te ayuden a planificarte: agendas, listas de tareas, calendarios, aplicaciones de gestión del tiempo… Para organizar el trabajo y mantener un seguimiento.
  • Aprender a priorizar. Enfócate primero en lo urgente y lo importante. La matriz de Eisenhower puede ayudarte a priorizar.
  • Descubre nuevos recursos, como la Técnica Pomodoro. Esta técnica consiste en trabajar intercalando períodos de 25 minutos de concentración con descansos breves. Esto puede aumentar la productividad y reducir la procrastinación.
  • Trabaja tu regulación emocional. Lidiar con emociones como la ansiedad o el aburrimiento, que se asocian muy frecuentemente a la procrastinación. La meditación y la atención plena pueden ser muy útiles para esto.
  • Emplea el refuerzo positivo. Recompénsate cuando completes tareas importantes. Esto refuerza el comportamiento productivo.
  • Elimina distracciones. Identifica lo que te distrae y crea un entorno de trabajo libre de distracciones. Apaga las notificaciones y limita el acceso a redes sociales.
  • Busca apoyo. A veces, compartir tus metas con los demás puede ayudarte a desahogarte, a identificar problemas y obstáculos, y motivarte. Elige con quien te vendría mejor hablar sobre ello, ya sean familiares, amigos o un profesional.
  • Acepta la imperfección. No todas las tareas deben ser perfectas. Aprender a aceptar un trabajo “suficientemente bueno” en lugar de buscar la perfección.
  • persistente. La procrastinación, como hemos mencionado antes, es un hábito, y por tanto es algo que lleva tiempo cambiar. No te desanimes por los retrocesos; sigue trabajando en mejorar.

Recuerda que no hay una solución única para todos, y es posible que debas probar varias estrategias antes de encontrar la que mejor funcione para ti. La paciencia y la perseverancia son clave para superar la procrastinación.

Si quieres más información, o crees que te podemos ayudar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Estaremos encantados de atenderte.

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