Si hay algo que como padres puede exasperar es la agresividad, la rivalidad, y los celos entre hermanos. Los celos se caracterizan por el miedo a perder el cariño y la atención de alguien querido, de que la persona amada prefiera a otra.
Por eso, para que los celos se presenten hace falta que antes se haya creado un vínculo afectivo: el apego. No se producen ante cualquier persona o circunstancia. En la infancia, suelen aparecer como respuesta adaptativa ante una desequilibrio importante en el ambiente familiar, como puede ser el nacimiento de un nuevo hermano. Este fenómeno es conocido como “ síndrome del príncipe destronado” y consiste en una mezcla de síntomas disruptivos emocionales y conductuales que nos indican sufrimiento real en el niño.
¿Cómo sabemos si se está ante una respuesta de celos?
En el niño celoso se rompe la idea que tiene de posesión y pertenencia de sus padres. Pasan de ser concebidos como como suyos a serlo como compartidos (papá y mamá son para mi hermano también): amor entendido como exclusividad. Esta reacción suele ser transitoria y pasa por fases: protesta, tristeza, resignación (cuando toman conciencia de que ésta es la nueva situación) hasta la aceptación. Cuando la aceptación no se produce y los celos quedan mal resueltos, se pueden convertir en patológicos y permanentes.
A continuación se presentan algunos de los indicadores:
- Conductas regresivas: reacciones propias de etapas evolutivas ya superadas para tratar de reconquistar el afecto o la atención perdida: pedir leche en el biberón, ponerse el chupete, hacerse pis en la cama, etc.
- Desobediencia: El niño celoso es un niño estresado y da salida a su tensión emocional mediante comportamientos negativistas u oposicionistas como negarse a hacer lo que se le ordena (como si tan solo se le escuchara responder “ no” a todo).
- Indiferencia: Parece apático, despistado o ensimismado en su mundo. Parece que lo que antes le gustaba ya no lo hace. Está triste.
- Retraimiento: El niño prefiere realizar actividades en solitario, fuera de la dinámica familiar, no interactúa como antes con el entorno.
- Somatización: Dolores de cabeza o de estómago, entre otras, pueden ser maneras de obtener atención por parte del entorno (otras veces puede que sea malestar real por lo que conviene prestar atención para diferenciarlo).
- Agresividad. Aparece como mecanismo de regulación para manejar la frustración. Es una forma incorrecta de dar salida a la emoción con importantes consecuencias negativas en el entorno del niño. Aparecen insultos, arañazos, rotura de juguetes en medio de ataques de rabia, etc. A veces los padres refieren no reconocer a su hijo expresando que «desde que nació su hermano parece otro niño«.
¿ Cómo prevenir los celos?
- Durante el embarazo, los niños harán muchas preguntas por lo que resulta fundamental informar y tranquilizar con explicaciones breves y veraces.
- Intenta mantener la rutina habitual del niño tras el nacimiento del hermano.
- Evita adelantar acontecimientos diciéndole que jugará con su hermanito. Son muchos meses los necesarios para que esto ocurra.
- Puedes hacerle partícipe de las tareas que conlleva la llegada de su hermano: preparar la cuna y habitación, preparar la ropa, etc. Valora y premia estas tareas. Sobre todo su actitud y no tanto el resultado final.
- En cuanto al entorno, puede ser buena idea advertir a familiares y amigos que en las visitas eviten expresiones del tipo: «pues ya sabes… ahora si que vas a tener que compartir», o «ya verás que será muy pequeño y tu ya eres mayor»…
- Puede ayudar a una mejor aceptación el realizar visitas a otros amigos que tengan bebes, leer cuentos sobre el tema (Por ejemplo: “Celos”.Colección ¿Qué sientes? ,“¡Qué celosa!”, “Cuentos para sentir: Yo soy el mayor, ¡Claro y yo qué!. Los celos infantiles).
- Habla de “igual a igual” y pregunta al niño por lo que cree que quiere o siente el bebé para disminuir la rivalidad. Por ejemplo, comentar que el bebé puede sentir o necesitar llamar la atención del mayor.
- Prestar atención al mayor y hacer que lo hagan los demás: dedicar al día un tiempo exclusivo para el niño.
- En las actividades cotidianas, incluye el juego por turnos o aprovecha para pedir al mayor que nos ayude (bajo supervisión) con el cuidado del hermano para que se sienta incluido y ayudando en la medida de sus posibilidades (por ejemplo a la hora del baño, podemos pedirle que le eche un poco de jabón). Al finalizar podemos elogiar y hacerle saber que estamos orgullosos de él.
- Evita frases que reprochen sus acciones hacia el bebé del tipo “no lo toques», y en lugar de eso, estimula con expresiones positivas ante su acercamiento: » «Eres muy responsable“.

¿Qué podemos hacer una vez que los celos aparecen y cómo podemos actuar ante las peleas entre hermanos?
- Actitud positiva. Evita percibir los celos como un capricho malintencionado del niño hacia su hermano. Comprende que es una reacción adaptativa previsible que el niño está teniendo ante el nacimiento de su hermano y que desconoce cómo asimilar el cambio que esto supone en la dinámica familiar.
- Busca momentos tranquilos y trata de mantener la calma ante situaciones tensas.
- Las prisas, los gritos y los reproches no serán de ayuda para manejar los celos. Más bien lo contrario. Cuando estés con tu hijo, busca momentos de calidad. Piensa que siempre será más beneficioso atender cinco minutos sus necesidades que quince entre malas caras y enfados.
- Constancia y mucha paciencia: cada niño tiene sus tiempos. Los celos no desaparecen de la noche a la mañana, por lo que conviene armarse de paciencia y como padres darse tiempo. Todo proceso de adaptación necesita tiempo.
- Como padres conviene actuar coordinados y ser consistentes. Es decir, actuar como un equipo. Evitar disputas y desacuerdos delante del niño y distribuir las funciones sabiendo que uno es apoyo del otro.
- Si el mayor agrede al pequeño, lo mejor será atender al pequeño e ignorar al mayor para evitar reforzar la conducta agresiva.
- Puede que el mayor irrite a su hermano pequeño haciendo comportamientos o conductas menos alarmantes pero con la intención de molestar a su hermano para llamar la atención (despertarle deliberadamente de su sueño con ayuda de pequeños empujoncitos o pellizcos, quitándole su muñeco, etc). Si en este caso solo ignoramos, entenderá que no le queremos ni hacemos caso de lo que le pasa, y se incrementarán los celos hacia su hermano que “ siempre le tratan mejor”. Es mejor en esa situación que compensemos la extinción con el refuerzo cuando el niño demuestre conductas de ayuda, atención o cooperación entre hermanos. Es en ese caso cuando hemos de demostrarle que de verdad sí está llamando nuestra atención con su buen comportamiento.
- Si hay riesgo de daño físico o material, lo más apropiado sería interrumpir la situación, separarlos y describir lo que está pasando. Luego, pedir explicaciones, escuchar y actuar en consecuencia y con firmeza.
- Si no se está seguro de quien es el responsable, mejor es intentar aclararlo, escuchar y ser justo.
Ante todo, recuerda que se trata de una cuestión de emociones y sentimientos que se escapan a la razón. ¡Mucha paciencia!
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