Aunque antes de empezar a hablar del miedo, sería oportuno primero hacer una breve diferenciación de los distintos tipos de emociones que sentimos. Podemos clasificarlas en primer lugar como emociones agradables, por ejemplo la alegría, y emociones desagradables, como la ira. También podemos clasificarlas como emociones básicas, o primarias, y emociones complejas, o secundarias. Todos los seres humanos (y muchos otros seres vivos) experimentamos cinco emociones básicas que son: la alegría, la tristeza, el asco, la ira y el miedo. Todas ellas son de carácter innato, es decir, nacemos con ellas, son universales, aparecen de manera automática y no son consecuencia de una influencia sociocultural.

Las emociones básicas.

Vamos a explicar en que consisten estas emociones básicas:

  • Alegría. Es una emoción agradable que aparece cuando la persona disminuye su estado de malestar o cuando consigue metas, objetivos y/o experiencias deseadas.
  • Tristeza. Se considera una emoción desagradable, tiene que ver con el sentimiento de pérdida de algo o alguien. Ocasiona una falta de energía y pueden aparecer síntomas tanto físicos (dolores), psicológicos (estado de ánimo bajo), de conducta (lloros, bloqueo), cognitivos (pensamientos que deforman la realidad de manera negativa) y sociales (pérdida de habilidades sociales).
  • Ira. O rabia, o enfado. Es una emoción básica que se relaciona con el sentimiento de percepción de injusticia, e impulsa a la acción. Se considera también dentro del marco de emociones desagradables. Es una emoción tanto psicológica como física, que varía su grado según la intensidad.      
  • Asco. Es una emoción desagradable que nos hace sentir rechazo o repugnancia hacia cosas, circunstancias o personas. Podríamos hablar de asco como un límite innato en nuestra persona, que nos ayuda a tener salud y conservar creencias y costumbres, es decir, nos ayuda a mantenernos a salvo.

¿Cuál es la función del miedo?

El miedo es una emoción básica que aparece cuando la persona o su vida está en peligro. Es una emoción que se activa con intensidad elevada ante un estímulo que no se prevé. Ante dicha activación del miedo la persona busca estrategias para su protección.

Por otro lado, podemos hablar del miedo como emoción disfuncional cuando aparece sin que la persona se encuentre en peligro o de manera desproporcionada o desajustada.

El miedo presenta diversas funciones, aparte de la de protegernos. Algunos investigadores como Barberá encontraron que el miedo es una emoción que se puede relacionar con la motivación, ya que hace que la persona se ponga en marcha. Por ejemplo: ante un examen la persona siente miedo al suspenso y esto hace que se ponga en marcha y se motive a estudiar. En conclusión, el miedo es una emoción que se clasifica como desagradable, pero que su finalidad es siempre adaptativa y de protección. El miedo a la muerte se puede considerar como el miedo más común entre todas las personas, independientemente del género, edad y cultura.

El miedo y sus fases evolutivas.

Si hablamos de la evolución del miedo dentro de las etapas evolutivas de los niños nos encontramos que los miedos más frecuentes según la edad son los siguientes:

  • 6-12 meses: Miedo a personas extrañas y/o desconocidas y a ruidos fuertes.
  • 0-2 años: Miedo a estímulos intensos y desconocidos, así como a la separación de las figuras de apego.
  • 2-4 años: Miedo a los animales, a la oscuridad, a las tormentas y a los médicos.
  • 4-8 años: Miedo a la oscuridad, a los animales y a criaturas imaginarias como brujas, fantasmas, monstruos…
  • 8-10 años: Miedo a las catástrofes naturales, a recibir daño físico, miedo al ridículo y a los exámenes y suspensos.
  • 10-12 años: Miedo a que ocurra algún accidente, a las enfermedades en ellos mismo y/o en allegados, en cuanto al rendimiento escolar, a los exámenes y suspensos y presentan miedo ante que ocurran conflictos grandes entre los padres.
kid hiding on pillows

Lo normal en los niños pequeños es la existencia de varios miedos a la vez, y a partir de los 6 años el número de miedos va disminuyendo. En cuanto a diferencias respecto a género, hay pocas hasta la edad de los 11 años, donde parece que las niñas tienden tener más miedo debido a la biología y la cultura.

¿Qué podemos hacer ante el miedo de los más pequeños?

Lo primero es importante normalizar el miedo como emoción y hacer que entiendan que es una emoción común en todas las personas.

Es importante no criticar o castigar al menor, lo más recomendable es dar seguridad, apoyo y ánimo a expresar lo que siente y validar de manera emocional dicha emoción.

Una manera de ayudarles a entender estos miedos es a través del uso de libros y cuentos que traten sobre miedos similares a los que tienen en cada etapa del desarrollo.

Y lo más importante es que se sientan acompañados en el proceso de sentir miedo, que sientan apoyo y respaldo por parte de alguien que es importante para ellos, esto hará que ganen seguridad en sí mismos y en el mundo que les rodea para seguir explorándolo.

¿Y si aprendemos jugando?

Una de las maneras que los niños pueden aprender con facilidad el significado y reconocimiento de las emociones tanto en ellos mismos como en los demás es a través de juegos que implican imaginación, como por ejemplo los juegos de rol, ya que a través de este tipo de juegos se trabajan tanto los pensamientos y cogniciones como habilidades sociales.

El juego de rol puede ser utilizado a modo de psicoeducación emocional ya que contiene dos variables esenciales: por un lado, que es necesaria esa imaginación característica de los más pequeños y por otro, que se pueden crear todos los escenarios posibles, con la finalidad del aprendizaje y la diversión.

Si quieres más información o crees que te podemos ayudar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

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