¿El TDAH también ocurre en adultos?
La respuesta es sí. A pesar de haber sido considerado durante mucho tiempo un trastorno propio de la infancia y de la adolescencia, este trastorno no tiene por qué desaparecer en la edad adulta. Es más, puede persistir en más de la mitad de las personas que lo presentan.
Un estudio epidemiológico realizado a nivel internacional establece que la prevalencia del TDAH en población adulta es de en torno al 3,4%, pero la realidad es que la mayoría de los adultos que presentan este problema nunca han sido diagnosticados.
Bien, como descripción general:
“El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una alteración persistente que combina dificultades para prestar atención, hiperactividad y conducta impulsiva.”
Las diferencias entre el TDAH en adultos y el TDAH en niños es la considerable reducción de los síntomas de hiperactividad, que pueden llegar a evolucionar en forma de emociones como inquietud. Pasa lo mismo con la sintomatología relacionada con la inatención: en la etapa adulta se manifiesta como una dificultad para, por ejemplo, cumplir plazos de entrega o llegar tarde al trabajo de forma habitual, entre otras cosas.
El día a día
Muchos adultos con TDAH pueden llegar a sentir que afrontar la vida cotidiana resulta una misión titánica, con continuas distracciones internas y externas, que pueden venir acompañadas por cambios emocionales frecuentes. Esto crea ciertas dificultades a la hora de formar una pareja o incluso en el entorno laboral, especialmente si todavía no ha sido diagnosticado y realmente no sabe qué le está pasando. Por ejemplo:
“Esta mañana Juan ha tenido la típica reunión de equipo en la que se reparten las tareas. El CEO de la empresa ha comunicado que han perdido un cliente. Juan (desde lo más profundo de su impulsividad) ha dado un golpe en la mesa”.
Al final todo va hilado. En personas adultas, el TDAH se asocia con problemas de ansiedad, baja autoestima, dificultades de regulación emocional, consumo de sustancias, entre otras cosas. Es aquí donde la intervención psicoterapéutica se hace vital, ya que ayuda a afrontar las consecuencias asociadas a esta alteración.

Pequeños trucos prácticos para adultos con TDAH
Es importante que se tengan rutinas sólidas, por ejemplo:
- Recordatorios externos para no olvidar las tareas, actividades, responsabilidades… que se tienen que realizar. Cualquier cosa vale: alarmas en el móvil, los ya analógicos post-it, una agenda…
- Los “recordatorios externos” no solo valen para no olvidar esa reunión con un cliente acordada ya hace una semana, sino para cosas tan básicas o cotidianas como hacer la compra o acotar actividades gratificantes, como por ejemplo una ducha. Establecer una alarma para que esta actividad tan relajante (con su agüita caliente y sus geles aromáticos) no te “atrape” o entretenga demasiado es vital para no volver a llegar tarde al trabajo.
- Una mínima auto-recompensa nunca viene mal. Da igual cuál. La explicación es simple: una persona con TDAH se siente más a gusto con las recompensas inmediatas.
- Espacia tus tareas o trabajo. Para que tu nivel de atención mejore, haz pausas. Por ejemplo, después de 2 horas de trabajo salte a tomarte un café 10 minutos.
Tratamiento
El tratamiento más recomendable con TDAH es la psicoterapia, ya que es vital para encontrar esas herramientas que nos ayuden a afrontar las consecuencias negativas que pueden surgir en el día a día. Este tratamiento puede estar complementado con terapia psicofarmacológica.
Si quieres más información, o crees que te podemos ayudar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros sin compromiso.


Super interesante, muchas gracias por compartirlo