El trastorno bipolar es una afectación del estado de ánimo, crónica y recurrente, caracterizada por fluctuaciones emocionales patológicas, es decir, por cambios inusuales en el estado de ánimo. Presenta una sintomatología que oscila entre la euforia y la depresión, con episodios de manía, hipomanía y depresión, junto con intervalos de estabilidad emocional.
¿Qué es la manía? ¿y la hipomanía?
Entendemos por manía un estado de euforia excesiva, hiperactividad, aceleración del pensamiento, dificultad para mantener la concentración, reducción de la necesidad de sueño, impulsividad y, en ocasiones, síntomas psicóticos: alucinaciones y delirios. También, la hipomanía es un estado de ánimo elevado, expansivo o irritable, pero menos acentuado que la manía, causando menos incapacidad de funcionar con normalidad, y sin síntomas psicóticos. Por último, los episodios de depresión se caracterizan por tristeza profunda, pérdida de interés en actividades, sensación de cansancio, sentimientos de inutilidad, culpa y desesperanza, y pensamientos suicidas.
La bipolaridad es una enfermedad grave, altamente incapacitante, que supone una afectación importante en el área social (familia, amigos) y laboral. Tiene una prevalencia de entre el 1 y el 2,4% de la población, dependiendo de la forma subclínica, y suele iniciarse en la adolescencia tardía y en la adultez joven, alrededor de los 25 años. No se conoce aún bien cuál es la causa exacta del trastorno bipolar, pero se cree que una combinación de factores genéticos, biológicos y ambientales contribuyen a su desarrollo.
Al hablar de bipolaridad no hablamos sencillamente de un trastorno único, sino más bien de un continuo de posibilidades en lo que respecta a la intensidad y a la manifestación de los síntomas, ya que dentro de este diagnóstico hay una gran variabilidad. Las principales formas del trastorno bipolar son el Trastorno Bipolar Tipo I (TBI), que se presenta con episodios de manía y depresión; el Trastorno Bipolar Tipo II (TBII), con episodios de hipomanía y depresión; el Trastorno Bipolar Tipo Mixto, con síntomas maníacos y depresivos al mismo tiempo; y el trastorno ciclotímico, con síntomas hipomaníacos y depresivos sin que estos lleguen a la intensidad propia de una fase maníaca o depresiva.

Por tanto, las personas que viven con este trastorno atraviesan períodos en los que se sienten eufóricas, hiperactivas y llenas de energía, pero en otros viven una profunda tristeza, falta de interés y desesperanza.
Tratamiento de los trastornos bipolares
Pese a ser una condición crónica, es posible lograr una mejoría gracias a una intervención multidisciplinar, es decir, a la combinación del tratamiento farmacológico con la intervención psicológica. El objetivo es reducir la sintomatología emocional: la euforia y la depresión, reducir los síntomas derivados de los episodios, reducir el riesgo de suicidio, y mejorar el funcionamiento sociolaboral de la persona.
El tratamiento farmacológico se realiza mediante los estabilizadores del humor, como el litio, que suele ser el tratamiento de elección, pero también suelen utilizarse otros fármacos coadyuvantes: antipsicóticos, antidepresivos y benzodiacepinas. Cada uno de estos fármacos tiene un efecto, una modalidad de acción y una serie de efectos secundarios, por lo que es necesario, por parte del profesional, realizar una elección del medicamento y un ajuste de la dosis muy personalizado.
Ahora bien, junto al tratamiento farmacológico, está demostrada la eficacia y la necesidad del tratamiento psicológico para fomentar la conciencia de enfermedad, mejorar el cumplimiento de la medicación, mejorar la detección precoz de los síntomas de recaída, evitar el consumo y el abuso de sustancias, regularidad del estilo de vida, manejo del estrés, disminución de las hospitalizaciones, mejorar la calidad de vida del paciente y de su entorno, y disminuir la tasa de suicidio.
Entender el trastorno bipolar
El pasado 29 de septiembre se estrenó el documental “Mi cabeza me hace trampas”, presentado por la Sociedad de Psiquiatría de Madrid en la Academia del Cine. Se trata de un documental sobre la persona y vida de Carlos Mañas, diagnosticado de bipolaridad, desde una perspectiva técnica pero también muy humana. Es posible leer una crítica del documental en este enlace.
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Carlos Renedo González.
David Alonso Vidal.

