Mi amiga Marta sufrió hace un año una ruptura con un hombre que podría ser descrito como una persona manipuladora y como alguien que no da ningún valor a los sentimientos ajenos.

Desde que le conoció, han sido constantes idas y venidas, con mucho sufrimiento de por medio. Una y otra vez Marta recurría a los ultimátums, e intentaba finalizar la relación. Pero él venía con perdones, rosas, y le prometía que serían felices… y vuelta a empezar.

Recuerdo que una vez me transmitió, cuando la relación ya se había terminado, que ella se sentía realmente mal al pensar que él pudiese estar enamorado de verdad de otra mujer, a lo que yo no pude evitar contestar:

… ¿Y qué más da ya?

Llegados a este punto, Marta, me preguntó por qué no puede dejar de pensar en él. Me parecía como si mi amiga hubiese hecho la típica pregunta en Yahoo:

¿Cómo dejar de pensar en mi exnovio?

¿Cómo olvido a mi ex?

¿Por qué pienso tanto en ese chico?

Entenderse es fundamental para lograr la estabilidad mental. Ese Santo Grial que (en una época como la que vivimos) parece una misión épica conseguir. Y es que nunca se vieron tantas “enfermedades del alma” como ahora.

Pero volvamos al tema de hoy: Marta. En las relaciones de pareja, el amor y la dependencia emocional se entrejuntan tanto que frecuentemente se convierten en una mezcla homogénea.

El amor se basa en la libertad de ser y dejar ser. En el amor se quiere tal y como se es. Y se busca la felicidad del otro, aunque eso significa que no sea junto a ti.

El amor diría:

“Hacerte feliz me importa porque te quiero, me encantaría que fuese conmigo, pero si no es así, sé feliz”

Así de elegante, sincero y consciente es el amor. Entonces, ¿qué diría nuestro otro personaje en escena? ¿Cuál es el guión de la dependencia emocional?

“¡Te necesito! ¡Quiero que me hagas feliz, te amo!”

Suena diferente, ¿o no?

Parece fácil de diferenciar, pero a veces se entrelaza tanto que acabamos viviéndolo como si fuese uno (también porque hay más factores en juego). Esta dependencia emocional puede conducir al dolor, al miedo a la pérdida de la otra persona, e incluso al Síndrome de Abstinencia.

woman looking at the stressed man

¿Por qué hablamos del caso de Marta?

Ver una historia desde el papel de observador nos hace tener distancia y facilita tener un criterio diferente (evidentemente) al del personaje que está dentro de la historia. En el rol de observador te puedes preguntar por qué querría  seguir así.

Por ello, algo que puede ayudar a la persona que sufre este tipo de relaciones es hacerla observadora.  Así nuestra “Marta” particular podrá llegar a ver algo de lo que vemos nosotros y saber qué decirse a sí misma.

¿Cómo salir de una relación tóxica y dependiente?

Es muy importante recibir ayuda en el momento en que se pone “tierra de por medio” en este tipo de relaciones. En ese momento es probable que necesites apoyo, por lo que si te encuentras viviendo la situación de Marta, déjate arropar por tus seres queridos, escucha a tus emociones, pregúntate:

¿Qué necesitas?

¿Eso que crees que necesitas está en tu mano? Si no es así, ¿qué puedes hacer para gestionar esa dependencia que no te aporta bienestar o estabilidad mental?

Para ello, es posible que necesites ayuda de profesionales, ya que muchas veces nuestro cerebro elabora las rupturas “amorosas” de la misma forma que haría con un duelo por la muerte de una persona querida. Pasando por prácticamente las mismas fases.

Sobre todo, no infravalorases tus emociones. Si necesitas apoyo, acude a un equipo de profesionales, nosotros estaremos encantados de escucharte.

Dejar un comentario

Deja un comentario

Descubre más desde Tu equipo de Psicólogos en Arroyomolinos

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo