Parece que el espíritu de la prensa rosa nos ha poseído y queremos empezar este artículo al más puro estilo Sálvame, ya que vamos a sumergirnos en el mundo del corazón. Concretamente en el contrato prematrimonial de Jennifer Lopez y Ben Afleck.
Según nuestras fuentes la cantante ha elaborado un contrato prenupcial exhaustivo, en el que si el actor quiere embarcarse en el romántico camino del matrimonio tendrá que firmar (al parecer) unas interminables cláusulas. Entre ellas: la obligación de practicar sexo con Jennifer cuatro veces a la semana.
Y aquí es donde nos paramos. ¿Es Ben Afleck la única persona que siente “presión” a la hora de tener relaciones sexuales con su pareja?
Vamos a bajarlo un poco más al mundo de los mortales, ya que en el mundo de los ricos siempre hay intereses comunes, y quizás con el patrimonio de Jennifer Lopez unas cláusulas de más nunca vienen mal.

Queremos hablar de un sentimiento muy común. Y es que, tanto si se mantienen relaciones sexuales para que uno de los miembros no se sienta rechazado o porque se vive el sexo como un deber, convertimos al sexo en una tarea que tenemos que hacer.
Este sentimiento puede aparecer porque una de las partes decide tener relaciones sexuales con su pareja (sin tener deseo sexual) porque cree que el otro lo necesita o porque hace tiempo de su último encuentro sexual; bien por miedo a la pérdida o porque al final han construido unos ideales de demostración del amor en base al sexo.
Y parafraseando a la psicoterapeuta Nilda Chiaraviglio, especialista en parejas:
“El sexo por tarea mata el erotismo”
Desde Psience sabemos que cada caso es un mundo y que está afirmación puede resultar dolorosa, pero no es más que un empujón para propiciar un encuentro amoroso real, sincero y sobre todo, sin presiones.
¿El sexo por obligación afecta más a las mujeres?
Queremos empezar con un dato que consideramos a menudo ignorado: el deseo sexual no funciona igual en hombres y mujeres. Esto se demuestra de la mano de un grupo de terapeutas sexuales pioneros en el campo de la sexualidad humana: Masters y Johnson. Estos autores describieron la respuesta sexual en ambos sexos (en términos científicos) y demostraron que funcionamos de manera diferente.
Por ejemplo, las mujeres resultan ser más auditivas y táctiles y los hombres más visuales. El orgasmo también se experimenta de una manera distinta.
También hay muchos estudios que determinan que la respuesta sexual femenina no está determinada por hormonas, y que los niveles de testosterona en sangre no indican presencia o ausencia de deseo.
Tampoco podemos olvidar nuestro sentido más biológico. Muchos estudios afirman que durante el período posterior al parto, la libido de la mujer está al servicio de la cría. Además, las situaciones de ansiedad, presión o estrés, reducen el apetito sexual (aquí en ambos sexos).

Muchas mujeres llegan a consulta quejándose de poco deseo sexual y de tener que “mentalizarse” para tener relaciones sexuales. El desencadenante de este es un sentimiento de como si algo fallara en ellas y no encontrarse dentro de las expectativas de su pareja, y general, de la sociedad.
Es extraño pensar como esa revolución femenina encaminada en los años 60 todavía no ha dejado toda la libertad sexual necesaria y que el sexo femenino sigue “secuestrado” por las expectativas de la sociedad y el mundo masculino. Llegando a tener sexo no por complacerse sino por complacer.
Esto se ve reflejado en un estudio publicado en The Journal Of Sexual Archives, donde tras entrevistar a 481 mujeres sexualmente activas, el 80% reconoció fingir el orgasmo.
Herramientas para generar un entorno sexual libre.
Un ambiente emocional positivo, de confianza y escucha, propicia el deseo. No hay que olvidar que para muchas mujeres el sexo se ha convertido en un “ahora toca” o “tengo que” en lugar de un claro: “me apetece”. Todavía.
Si te han surgido dudas leyendo este artículo, el equipo de Psience estará encantado de escucharte. No dudes en escribirnos.

