“Pepito se ha hecho pis en el saco de dormir… ¿ quién yo?… sí, tú… yo no fui…» Seguramente te suene familiar. ¿Recuerdas cuando ibas de excursión y canturreabas algo así en el autobús de vuelta a casa? Seguramente lo asocias a un momento gracioso, de alegría, risas, y bromas. Sin embargo, para aquellos que se levantan mojados por las mañanas, seguramente no era nada gracioso. Para ellos, se trata de un verdadero problema.  De hecho, se trata de un problema psicológico llamado enuresis, y la carga emocional de quienes lo sufren es bastante elevada.

Este trastorno es definido por el DSM-5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales), como la eliminación involuntaria o voluntaria de orina durante el sueño, al menos, dos veces por semana en niños mayores de cinco años, siempre después de descartar la presencia de enfermedades congénitas o defectos adquiridos del sistema nervioso central. La mayoría de los niños consiguen el control nocturno de los esfínteres entre los 2 y 3 años de edad. Sin embargo es habitual que, aunque se haya adquirido ese control, tenga lugar algun pequeño «accidente» nocturno sin que esto tenga carácter patológico. Según los últimos datos registrados y publicados en la guía NICE sobre el manejo de la enuresis, la prevalencia es elevada. Se encuentra en aldededor de un 16-20% a los cinco años de edad, y prevalece en torno a un 1-3% durante la adolescencia y la edad adulta, siendo más frecuente en varones. Aunque tiende a la resolución espontánea con la edad, no suele darse siempre ni en el momento deseado, lo que ocasiona un fuerte impacto económico, social y emocional para muchas familias y niños que mojan la cama. La ocultación por vergüenza y la creencia, por parte de los padres, de que lo único que pueden hacer es esperar, tienen como consecuencia un infradiagnóstico habitual de este trastorno. Estudios epidemiológicos sugieren que en muchas ocasiones se produce una solución espontánea y que esto es más común en niños pequeños con enuresis leves (menos de tres noches a la semana).

La enuresis puede clasificarse atendiendo a diferentes criterios:

1.      Momento en que suceden los episodios de descontrol del esfínter: (a) enuresis nocturna (más frecuente): si la emisión de orina se produce sólo durante el sueño (la más frecuente). (b) Enuresis diurna (relacionada con sintomatología ansiosa) si la micción involuntaria ocurre durante las horas de vigilia. (c) Mixta (tanto por el día como por la noche), cuando se trata de una combinación de ambas.

2.      Si tiene lugar posteriormente a una época en la que el niño era capaz de controlar el pipí o no. En este caso hablaríamos de (a) enuresis primaria (cuando el niño nunca ha sido capaz de contener la orina) o (b) secundaria, cuando el niño ha tenido un periodo de continencia antes de que se presente el trastorno. Esta reincidencia puede deberse a circunstancias vitales que generan estrés emocional en el niño, como el nacimiento de un hermano, una mudanza, o conflictos familiares como la separación de los padres.

3.      Si va acompañada o no de otros síntomas relacionados: Hablaríamos de enuresis monosintomática cuando no hay ninguna otra sintomatología asociada. O bien de enuresis polisintomática, o no monosintomática, que hace referencia a la enuresis que cursa con patologías y sintomatología miccional o vésico-esfinteriana (urgencia miccional, disuria, frecuencia miccional anormal, polaquiuria, retencionismo, etc).

kid hiding on pillows

El papel de la familia en el abordaje de los trastornos de eliminación

Se han descrito algunas características familiares que parecen relacionarse con la enuresis: por ejemplo, signos de ansiedad o rasgos de sobreprotección por parte de los padres, dificultades para gestionar las conductas de oposición, elevada preocupación por las evacuaciones del niño, así como acontecimientos estresantes como el nacimiento de un hermano o el inicio de la escolarización.

Por ese motivo, como padres es importante tener en consideración lo siguientes consejos:

  • Desarrolla  confianza con tus hijos para reducir la ansiedad y el estrés. Es importante ser una fuente de apoyo para tu hijo. Que el niño vaya ganando confianza en sí mismo, en lugar de lo contrario, no sólo es un factor que mejora el pronóstico de la propia enuresis, sino que además es un factor protector para su autoestima y para su gestión emocional.
  • Evita el castigo. La incontinencia es una conducta involuntaria, y castigar por ello no sólo no tendrá ningún beneficio, sino que además puede resultar potencialmente dañino. Sin embargo y por desgracia, el castigo es algo habitual. Esto se debe a lo desagradable y estresante que resulta para los padres interrumpir el sueño para cambiar el pijama y las sábanas del niño en medio de la noche. Algunos padres regañan a sus hijos por el mal humor que les provoca la situación. Otras veces, la falta de información puede hacerles pensar que el niño tiene la culpa de su enuresis.
  • Ayuda a tu hijo a desarrollar formas de regularse y relajarse para que pueda manejar mejor el estrés o la ansiedad.
  • Es importante asegurarse de que el niño dispone de tiempo libre suficiente y de tiempo de juego estructurado.
  • Premia las buenas conductas. No sólo las relacionadas con la micción, sino todas las buenas conductas.

Si quieres más información o crees que te podemos ayudar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Dejar un comentario

Deja un comentario

Descubre más desde Tu equipo de Psicólogos en Arroyomolinos

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo