Desde hace unas semanas habrás notado que se respira un aire diferente. Mágico. Especial. Las luces de navidad iluminan las calles. Muchas personas tratan de entrar en calor con un apetitoso chocolate caliente, mientras otras curiosean los diferentes puestecitos navideños o hacen fila para hacerse con un décimo lotería. Por su parte, algunos niños esperan largas colas para dejar la carta que con tanta ilusión han escrito a Papá Noel o a los Reyes de Magos y con las que han expresado los deseos de recibir sus regalos como cada año.

La carta de los Reyes, una oportunidad de educar a los más pequeños

Si tienes hijos sabrás que antes de ese momento en el que dejan la carta han tenido que escribir lo que desean, y que esto no siempre les resulta tan sencillo.

Desde que se hacen con el catálogo, comienza el proceso de seleccionar los regalos que van a incluir en su carta, una tarea nada fácil para ellos. Suelen quererlo todo, incluso cosas que antes no les habían llamado la atención. Además, puede que un día parezcan convencidos de querer algo pero que al día siguiente cambien de opinión porque hayan visto algún anuncio publicitario o por haber hablado con un amigo.

“Este coche teledirigido¡me lo pido!… y este videojuego… ¡que guay es el que tiene mi amigo! Si, si también lo quiero y… ¡Pero que pasada! Si es  el set de cocina ese que sale en la tele… pues también me lo pido…”

Seguramente te suene esta escena. Pues bien, justamente puede ser la oportunidad para educar en valores y enseñarles a tomar decisiones, otorgando un sentido a sus decisiones y respetándolas. Puedes ayudarles a hacer una reflexión sobre cómo ha sido su comportamiento durante el año. Puede ser buena idea incluir ejemplos sobre su conducta: “Queridos Reyes Magos, este año he sido muy bueno porque he recogido mis juguetes casi todos los días”, o “Queridos Reyes Magos, este año me he portado regular con mi hermano porque a veces no le he dejado jugar con mis juegos…”, y dar la oportunidad de escribir algunas cosas que podría mejorar como “pero el año que viene prometo que intentaré portarme mejor con él durante el próximo año y seré más generoso”.

a happy boy looking at his christmas present

Es importante ayudarles a reflexionar qué es lo que verdaderamente quieren. Lo ideal es que los niños reciban una cantidad prudente de juguetes (tres o cuatro regalos) y evitar excesos para que no terminen abriendo uno tras otro sin verdaderamente valorar y agradecer, de lo contrario podrían verse abrumados y no saber a qué prestar atención, a qué juguete acudir.  No acabarán de desenvolver uno y nerviosos ya estarán rasgando el siguiente papel. Estaremos consintiendo al niño, en lugar de conseguir que estimule su imaginación y creatividad.

Si bien es cierto que ellos son quienes deben tomar la decisión, como padres podemos guiarles haciéndoles preguntas como: ¿realmente te va a servir? ¿con cuál de todos los juguetes vas a jugar más? ¿tienes alguno parecido…?  Puede ser buena idea animarles a pedir juegos con un valor añadido como aquellos que se pueden compartir con otros niños o que inciten a salir y jugar fuera de casa (bicicletas, patines, pelotas, juegos de mesa…). Lo importante es que los juguetes contribuyan a vivir experiencias variadas.

Para terminar la carta a los reyes podemos animarles a incluir otro tipo de peticiones no materiales. De esta forma podemos inculcarles otros valores y  centramos su atención en aspectos importantes como el cuidado de  la familia y la amistad. También es buena oportunidad para ayudarles a manejar la frustración comentándoles que no siempre conseguimos todo aquello que queremos, que aunque hayan pedido cosas que ahora desean, a veces no es posible conseguirlas. Puede que los reyes no lo hayan encontrado… o que hayan elegido otros juguetes por algún motivo y eso sí, con sentido.

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