La adolescencia según la OMS (Organización Mundial de la Salud), es definida como el período de crecimiento y desarrollo humano que se produce después de la niñez y antes de la edad adulta, entre los 10 y los 19 años. Es una de las etapas más importantes en la vida del ser humano. En ella ocurren muchos cambios y consta de un ritmo acelerado del crecimiento en el cuál a través de la pubertad, cambiamos de la niñez hacia la vida adulta.

Los cambios biológicos de la adolescencia son prácticamente iguales en todo el mundo. Sin embargo la duración y las características de este periodo varían a lo largo del tiempo, entre unas culturas y otras, y dependiendo de los contextos socioeconómicos.

Durante la adolescencia, además de tener lugar la maduración física y sexual, también nos preparamos para entrar en el “mundo adulto”, con todo lo que ello implica: comienza la búsqueda de intereses profesionales, independencia socioeconómica, búsqueda de la propia identidad, capacidad de razonamiento abstracto y adquisición de aptitudes para desarrollar en el manejo de las relaciones entre adultos.

Se caracteriza también por un periodo de incertidumbres, miedos,  preocupaciones y dudas, que dan lugar en el adolescente a una “revolución interna”.

Dentro de esta “revolución interna” podemos encontrar:

  • Un deseo de independencia frente a la familia. Pueden sentirse incomprendidos por necesitar espaciar el tiempo que pasan con ella y disponer de momentos de soledad y reflexión.
  •  En la mayoría de los casos la necesidad de pertenencia al grupo es muy importante, apoyándose en su círculo social, dejando espacio para la exploración y búsqueda de su sexualidad, así como para encontrar momentos de actividades en conjunto con sus iguales.
  • Les  motiva la moda, siendo la apariencia física muy importante en esta etapa. Necesitan gustar y gustarse.
  • Intentan buscar sus propios límites y crear sus propias normas dando lugar a la rebeldía frente a los padres.
  • Cambios en el estado de ánimo. Se producen fuertes oscilaciones de emociones magnificándolas y viviéndolas intensamente.

Ante todo esto me gustaría plantear lo siguiente:

¿Cómo nos hubiéramos sentido cada uno de nosotros/as si en mitad de toda esta “revolución interna” no se nos permite relacionarnos con nuestros iguales, rebelarnos hacia nuestros padres, no poder ver al chico o a la chica que me gusta…?

En esta época de pandemia, los adolescentes han sido los grandes olvidados. Es  posible que se deba a que el virus ha tenido poca afectación en ellos y a la presunción de que los adolescentes disponen de habilidades para hacer frente a esta situación. Sin embargo, lo cierto es que las restricciones a las que nos hemos visto obligados a cumplir debido a la crisis sanitaria en la que estamos inmersos, está provocando en los adolescentes desgana, apatía, frustración, impotencia y en algunos casos ansiedad y  depresión.

Es fundamental por tanto que entre todos podamos ayudarles y atender las necesidades que ellos expresen o las que seamos capaces de identificar, pues ellos quizás, no entienden muy bien qué es lo que les está ocurriendo y precisan de un adulto o de un profesional que pueda identificar y atender dichas necesidades.

Es importante que puedan expresar cómo se sienten, cómo han vivido esta situación de pandemia, en qué medida les ha afectado, qué emociones han sentido y sienten actualmente. Todo ello desde un clima de aceptación incondicional, escucha activa, fomentando la empatía y sin juzgar. Es importante que sepamos ponernos en su situación, en cómo han podido vivir esta pandemia aún teniendo en cuenta la disponibilidad de la tecnología para poder socializar, pero aceptando y entendiendo que quizás para ellos y ellas, esto no ha sido suficiente.

Por todo esto os animo a que si conocéis a algún adolescente que notáis que puede presentar cambios en su estado anímico, desgana, apatía, aislamiento, rabia o cualquier síntoma de los mencionados anteriormente, no dudéis en contactarnos. Desde Psience estaremos encantados de escucharle y atenderle, ofreciéndole un espacio en el que pueda expresarse e intervenir en la situación que esté viviendo y sintiendo.

Elena Marín Greco.

Psicóloga colaboradora de Psience.

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