Los muñecos son un recurso terapéutico habitual en el contexto clínico y se utilizan frecuentemente como instrumento proyectivo tanto para niños como para adultos. Sabemos que una imagen vale más que mil palabras,  por eso este recurso es especialmente útil para que el psicólogo y el paciente puedan representar y observar donde se encuentra (imagen de la dinámica del problema) y hacia dónde puede dirigirse (la dinámica hacia la solución).

En el trabajo psicoterapéutico con el uso de muñecos se alterna la información verbal secuencial-racional, propia del hemisferio izquierdo, la parte del cerebro más lógica y matemática; con la información más intuitiva, creativa, la parte más emocional que se corresponde con el hemisferio derecho. Este baile interhemisférico, llevado con buen ritmo gracias a la relación terapéutica, produce grandes cambios en la comprensión de la vida y la problemática que se pretende trabajar. Se trata de observar las escenas personales construidas para identificar sus elementos significativos y después poder integrarlos en su experiencia vital.

Esta herramienta en psicoterapia forma parte de la corriente sistémica, que estudia la comunicación y las relaciones entre las personas como un sistema global siguiendo la Teoría General de Sistemas del biólogo austríaco Karl Ludwig von Bertalanffy, desarrollada en la segunda mitad del siglo XX.

Los muñecos en psicoterapia también comparten ideas y fundamentos con el Psicodrama, un método terapéutico dirigido a la acción. El Psicodrama trasciende la palabra, requiere  de una participación activa hacia el encuentro, el desempeño y el entrenamiento de roles. Desde el Psicodrama logramos mediante una representación simbólica observar de manera amplia el panorama de una situación problemática y llegar a una solución a ese problema.

Partimos desde el «aquí y ahora«, ya que para nuestro inconsciente no existen el pasado ni el futuro. El inconsciente es atemporal y no entiende de tiempo. Es decir, que si trabajamos algo que ocurrió en nuestra infancia, el inconsciente lo experimenta como si estuviera ocurriendo en este mismo momento: sólo existe el ahora.

Con la herramienta de los muñecos y este planteamiento podemos tratar de manera profunda temas personales, interpersonales y especialmente temas familiares. Su creador fue el psiquiatra Jacob Levy Moreno a partir del teatro de improvisación. Moreno descubrió que interpretando diferentes roles y jugando, los niños resolvían sus problemas cotidianos. La escenificación dramática suponía para Moreno una acción exterior que ayuda a explorar el mundo interior.

Las ventajas de trabajar con muñecos.

Clarificación de la información. Cuando solicitamos a un paciente que utilice los muñecos para explicar alguna cuestión que le preocupa en su vida y a través de la escena construida cree una imagen que represente su realidad interna, surgen nuevos elementos que no se han identificado previamente en el discurso verbal. Puede resultar clarificador que represente una situación o conflicto sirviéndose de los muñecos y que aparezcan aspectos olvidados u ocultos durante el discurso verbal gracias a la escena construida.

-Una de las principales utilidades de los muñecos es la facilidad para la metaforización y reformulación, ya que permite a los pacientes que desde una perspectiva nueva se contemplen sus problemas creando nuevas conexiones y asociaciones no reconocidas hasta ese momento. Con la construcción de escenas surgen posibilidades que antes no se habían contemplado y facilitan un desarrollo de nuevas actitudes emocionales y estrategias de afrontamiento. Con la escena construida y la configuración de los muñecos, el paciente puede extraer una serie de metáforas utilizadas para representar su propia realidad. Por ejemplo, en alguna escena construida el paciente se puede representar a sí mismo de una forma apartada o excluida, crear una imagen donde se exprese una carga pesada, una mochila, o donde aparezca atrapado sin futuro, etcétera.

-Apoyo como instrumento de evaluación. Gracias a los muñecos se puede valorar el estado actual del paciente y sus conflictos expresados y no expresados, así como la imagen interna del problema y de sus intentos de solución. Se observará la escena pre-intervención, así como la escena construida post-intervención; incluso podrán construirse escenas en fases intermedias del proceso terapéutico. Por ello puede resultar conveniente sacar fotografías de la construcción de escenas para observar su evolución.

-Los muñecos también pueden ser utilizados como herramienta de movilización emocional. Cuando un paciente no puede comprender totalmente sus emociones solo hablando de ellas, o surgen de una manera bastante abstracta, a la hora de elegir las figuras y los muñecos que van a representar a personas significativas o a conflictos, puede suceder que en el trabajo con muñecos ocurran reacciones emocionales intensas promovidas por la implicación y la sugestión del paciente. Esto facilita enormemente una liberación de algún bloqueo emocional y la posibilidad de mirar desde fuera, desidentificándose de su propio representante y permitiendo llegar a una contención emocional de manera muy inmediata, segura y eficaz.

-Mayor consciencia de sentimientos, necesidades y valores gracias a la escena construida y al trabajo simbólico-proyectivo.

Generación de un estado de creatividad, espontaneidad, flexibilidad y apertura en el paciente gracias al «juego» y al accionar su problema construyendo su escena.

Contemplación de los conflictos desde otras perspectivas más amplias buscando soluciones eficaces y generando nuevas oportunidades de responder y actuar de forma diferente.

Disfruta de los beneficios que aporta esta herramienta a la hora de solucionar conflictos personales, laborales o familiares y cuenta con nosotros para cualquier duda o consulta.

Elias Alonso Vidal.

Psicólogo Sanitario de Psience.

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