Otro año más, ya han llegado las navidades, y con ellas, hemos tenido que enfrentarnos a las copiosas comidas navideñas. Aunque muchas personas viven estas fiestas con emoción y alegría, para quienes tienen una mala relación con el cuerpo y la alimentación, acudir a estas comidas se vuelve un verdadero reto. Muchas veces se van a tener que enfrentar a con alimentos que han catalogado como prohibidos. Esto despierta en ellas emociones como miedo y ansiedad. ¿Qué es lo que comúnmente sucede en estas ocasiones?
O bien comes en exceso, lo cual es posible que te lleve a sentir que no estás conectada con tu cuerpo y te predisponga a entrar en el nuevo año con el propósito habitual de empezar una dieta. Además, como sucede a menudo, esta dieta te acabará generando frustración y más pensamientos alrededor de la comida.
O bien, puede que decidas restringir y comer lo menos calórico del menú, lo que hará que estés más pendiente de los alimentos que hay encima de la mesa que de las personas que te rodean, perdiéndote la oportunidad de disfrutar de su presencia.

¿Qué puedes hacer entonces para no caer en ninguno de estos dos extremos?
Algo que te puede ayudar en estos días es acercarte a las comidas desde un lugar de mayor flexibilidad y conciencia corporal. A continuación, te dejo algunos sencillos pasos que puedes empezar a implementar:
1. Darte permiso incondicional para comer
Este paso es fundamental porque cuando entiendes que puedes comer esos alimentos siempre que quieras, el ansia por ellos aparece con menos fuerza.
El pensamiento de que en enero empezarás con el gimnasio y una nueva dieta puede hacer que sientas la necesidad de “aprovechar” y comer ahora todo lo que luego te prohibirás… además ¿Este pensamiento te ha ayudado en años anteriores? Probablemente no.
Para empezar a conectar con tus señales de hambre y saciedad puedes empezar a preguntarte antes de comer ¿Qué es lo que realmente me apetece? ¿Si pudiese comer esto siempre que quisiera, comería ahora esta cantidad?
2. No restringas
Si bien es cierto que llegar a la hora de la comida con hambre hará que los alimentos sepan mejor, llegar demasiado hambrienta puede provocar que comas con urgencia, sin disfrutar de los sabores y dejándote demasiado llena al terminar de comer.
Lo ideal si sientes hambre sería realizar un pequeño tentempié que te sacie hasta la hora de esa comida o cena, en lugar de pensar que tienes que recortar calorías de otras comidas porque vas a comer más en la siguiente.
3. Autocuidado
“De perdidos al río” ¿Te suena esta frase? Que hayas comido de más no significa que ahora tengas que dejar de cuidarte. El autocuidado es un camino, no un destino, por lo que te recomiendo que sigas haciendo aquellas actividades que más te nutran y disfrutes, como pueden ser: salir a dar un paseo largo, quedar con amigos, leer, escribir…etc
Otro motivo por el que el autocuidado es tan importante es porque nos facilita el comer de manera intuitiva, ya que normalmente cuando peor nos encontramos anímicamente es cuando más recurrimos a la comida para regularnos, entrando así en la siguiente espiral:
Me siento mal 🡲 como para sentirme mejor 🡲 me siento culpable por haber comido sin hambre 🡲 restrinjo 🡲 me siento mal 🡲 como para sentirme mejor….

Por último, te invito a dejar el perfeccionismo a un lado y a tomar conciencia de que es NORMAL comer de más en estas fechas, NO PASA NADA, no te castigues por ello.
Si tienes un diálogo interno negativo del tipo “Ya lo he vuelto a hacer, nunca consigo controlarme con la comida” trata de cambiar a uno más compasivo como puede ser: “Se que he comido de más pero no pasa nada, es normal y no va a perjudicar en nada a mi salud, lo he hecho lo mejor que he podido”.
Espero que estos consejos te puedan servir para afrontar estos días desde otra perspectiva.
Si quieres saber más o crees que podemos ayudarte, contacta sin ningún compromiso.
María Sacristán Oliveri.
Psicóloga colaboradora de Psience.

