Empieza la cuenta atrás para las festividades navideñas. Esta época es entendida como un momento de reencuentro entre familiares, amigos, cenas de empresa… Se nos transmite que  es un momento “mágico”, en  el que todo parece resolverse y en el que los problemas parecen no existir. Sin embargo, me parece interesante plantearnos cómo puede hacer esto sentir a cualquier persona que tenga conflictos familiares, que no tenga buena relación con ellos, que haya sufrido violencia intrafamiliar o qué simplemente no le guste la navidad. Aquellos que tienen la sensación de “nadie me va a entender, porque no me siento como me debería sentir en esta época”.

Es en estos momentos cuando, “dado que todo el mundo está reunido con sus seres queridos”, pueden aparecer estados emocionales relacionados con la soledad. También pueden surgir creencias que derivan en culpabilidad, y nos hacen sentir que “debería estar y encontrarme contento/a porque es lo que se espera de mí en este momento”.

El otro día una paciente me hizo referencia a esto. Me trasladó que no quería que llegara la cena navideña porque se comparaba con el resto de amigos o conocidos, y a ella no le resultaba un momento agradable compartir esa festividad con sus allegados.

Creo que es importante que nos preguntemos cómo la otra persona que tengo en frente puede estar viviendo esta época, respetando y entendiendo lo que pueda estar sintiendo.

Por último me gustaría que juntos reflexionemos, acerca de aquellos menores que tienen que vivir en centros de acogida por diversos motivos, y este momento puede resultar especialmente doloroso pues todo le recuerda a la familia que no han tenido.

Creo fundamental que podamos mostrar empatía con la persona que tenemos delante y preguntar desde el cariño cómo está viviendo esta festividad, qué valor tiene para él o para ella, así como el significado que le da.

Es importante que no nos dejemos llevar por lo que “se espera de nosotros”, si no que hagamos un trabajo personal de autocompasión, respeto y autocuidado, permitiéndonos sentir. Sentir que no nos “tiene” que gustar la navidad, que podemos sentirnos mal, que podemos no estar contentos, que podemos sentir tristeza, que podemos recordar a algún ser querido que ya no está y que NO somos culpables por sentir estas emociones.

Al revés, eres valiente por sentirlo, valiente por reconocerlo y valiente por hablar de ello.

Si te sientes identificado, si sientes que quieres conocer más, no dudes en contactarnos, ¡estaremos encantados de ayudarte!

Elena Marín Greco.

Psicóloga colaboradora de Psience.

Únete a la conversación

1 comentario

Dejar un comentario

Deja un comentario

Descubre más desde Tu equipo de Psicólogos en Arroyomolinos

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo