En muchas ocasiones nos encontramos que muchas personas no saben muy bien qué esperar cuando acuden a la consulta de un psicólogo o psicóloga. Existe aún desconocimiento acerca de la labor del psicólogo o los beneficios de hacer una terapia psicológica, por supuesto más allá de la resolución de un problema central que impide un normal funcionamiento psicológico, algún trastorno específico o los síntomas asociados a diferentes enfermedades.

Actualmente se reconocen múltiples beneficios que aporta la terapia psicológica, como aprender a gestionar las emociones y fomentar la inteligencia emocional, comprender el estrés y favorecer hábitos saludables para una buena higiene mental, desarrollar estrategias de habilidades sociales, reflexionar acerca del sentido de la vida y profundizar en aspectos de la personalidad.

Hoy en día sabemos que no es necesario tener ningún trastorno ni padecer ninguna enfermedad mental para que cualquier persona pueda beneficiarse de la psicoterapia y del enriquecimiento que otorga explorar dentro de uno mismo para tener la certeza de alcanzar un mayor bienestar.

Dentro de los numerosos beneficios demostrados científicamente en el marco de la terapia psicológica es importante señalar la importancia esencial de una buena relación terapéutica. Numerosos estudios han demostrado que uno de los mayores predictores a la hora de tener éxito en la labor psicoterapéutica es el «espacio de seguridad, el clima y el ambiente de confianza» que se genera con el encuentro y la relación entre paciente y psicólogo.

En muchas ocasiones la terapia se convierte en ese lugar de reposo donde sentirse acompañado en situaciones de dificultad y bloqueo, en el que se deposita aquello que pesa para poder compartirlo de una manera sincera, reflexionar, y finalmente resolver conflictos.

Cada vez resulta más habitual contar con la ayuda de un psicólogo y realizar una psicoterapia para poder ganar en el conocimiento de uno mismo y autoconfianza, y así sentirse más libre en el día a día.

En el caso de la terapia psicológica basada en las corrientes humanistas, una de las metas primarias es la de ofrecer ese clima de aprendizaje con una escucha activa y aceptación incondicional hacia aquella persona que busca crecer, conocerse  y dejar de sufrir,  para facilitar los cambios internos de actitud y de sentimientos dirigidos hacia un crecimiento personal. Y desde este enfoque, ver a la persona que acude a la terapia como un todo que está unido a todas las dimensiones de su vida; centrándose no solo en un problema específico, como puede ser un problema de abuso de sustancias, insomnio, ansiedad generalizada o depresión, sino contemplar a la persona y estudiarla desde el conjunto y las interrelaciones de los subsistemas de los que forma parte. Cuando en psicoterapia el feedback que se recibe del psicólogo ocurre dentro de ese espacio de aceptación incondicional, empatía y escucha activa, el verdadero cambio puede tener lugar.

Desde una perspectiva biológica sabemos que la aceptación de lo que acontece en la terapia psicológica, por parte tanto del paciente como del psicólogo y el espacio terapéutico, entre otros elementos fundamentales, ejercen un aprendizaje y moldeamiento de nuestro Sistema de Activación Reticular Ascendente (SARA). Esta es una parte del cerebro conectada al resto del cuerpo por un conjunto de redes neuronales, y se encarga de los estados de vigilia y de la regulación de los ritmos biológicos. Entre muchas de sus funciones se encuentra la de proporcionar la percepción que tenemos del mundo que nos rodea y la manera de vivir lo que nos sucede. De esta forma los cambios terapéuticos y beneficios que se producen dan lugar a una activación del sistema nervioso autónomo parasimpático, que funciona de forma similar al freno de un coche. Este fenómeno tiene como consecuencia una mayor apertura a nuevas experiencias en nuestro organismo, permitiendo que el SARA pueda proporcionar una visión diferente en la manera de vivir y percibir la realidad.

Concluyo con una famosa frase de Carl Rogers, fundador del enfoque psicoterapéutico centrado en la persona:

La paradoja curiosa es que cuando me acepto tal como soy entonces es cuando puedo cambiar.

Elias Alonso Vidal.

Psicólogo sanitario de Psience.

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