El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad es un síndrome conductual con base orgánica. Es decir, es un Trastorno Neurobiológico que, además, presenta un importante componente genético.
El TDAH se caracteriza por una falta de atención, impulsividad, hiperactividad y una deficiente autorregulación de las emociones.
Es importante indicar que persiste toda la vida y no desaparece en la vida adulta. Solo entre del 10 al 20% de los casos que no reciben ningún tratamiento llegan a remitir. Aunque esta es una remisión funcional, es decir, que se produce una ausencia de síntomas pero la base neurobiológica persiste.
Existen tres subtipos distintos de TDAH, clasificados en función de la sintomatología que predomine en la persona. Nos encontramos el subtipo de predominio hiperactivo/impulsivo, el subtipo de predominio inatento y el subtipo de predominio de ambos.
¿Qué significa que sea un trastorno neurobiológico?
Esto quiere decir que su origen comienza en el momento en el cual el sistema nervioso se esta desarrollando a nivel embrionario. Es decir, antes del nacimiento.
Por ello, salvo en algunas excepciones en las que el trastorno puede ser adquirido, en la mayor parte de los casos es una alteración con la que se nace por predisposición genética.
A nivel cerebral, encontramos niveles de dopamina y noradrenalina inferiores a la media en el lóbulo prefrontal, con menor número de conexiones que hacen que haya una mayor lentitud a nivel general, pero en especial en lo que respecta al desarrollo de actividades que estén relacionas con poner en práctica funciones ejecutivas como la planificación, la resolución de problemas, la organización…
Una de las explicaciones a nivel neuronal de esa hiperactividad característica de muchas personas con TDAH, es que para activar el cerebro y aumentar su velocidad de procesamiento necesitan más movimiento físico.

Datos de interés sobre el TDAH
El TDAH afecta al 5-10% de la población Infanto-Juvenil. Es un trastorno que se caracteriza por ser tres veces más frecuente en varones que en mujeres.
El TDAH suele coexistir con al menos otra dificultad y/o trastorno. Entre ellos podemos encontrar los siguientes: trastorno de la conducta disruptiva, trastorno del estado de ánimo, ansiedad, tics, síndrome de Tourette, trastornos del aprendizaje y abuso de sustancias.
Es importante hacer un buen diagnóstico diferencial, ya que hablamos de una disfunción cerebral, involuntaria, crónica y con una elevada comorbilidad con otros problemas como trastornos de ansiedad (comorbilidad de un 37,9%), Trastorno Negativista Desafiante (comorbilidad de un 26,1%), Trastorno Obsesivo Compulsivo (comorbilidad de un 10,7%), Trastorno del estado del ánimo (comorbilidad de un 6,9%) y Trastornos del Espectro Autista (comorbilidad de un 0,4%).
Recomendaciones
Es importante saber que, en cuanto a mejoría de síntomas y dificultades, lo que se recomienda es un tratamiento psicológico precoz y multidisciplinar. Es decir, un tratamiento lo antes posible que implique tanto a los padres, como al colegio y/o al profesorado, para que el niño o el adolescente desarrolle el menor número de dificultades académicas, sociales y conductuales posibles.
Si quieres saber más, o crees que te podemos ayudar, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Estaremos encantados de atenderte.

