¿Cuántas veces has escuchado alguno de estos términos?
¿Cuántas veces mal empleados?
Existen pocas similitudes entre estos dos tipos de personalidad; la frecuente confusión entre la personalidad antisocial y asocial se debe al parecido superficial entre las palabras, porque pocas características comparten.
Normalmente se utiliza la palabra antisocial para describir conductas asociales.
La persona antisocial se opone a la sociedad, a las normas o reglas establecidas y busca revelarse. Implica un comportamiento agresivo o extremo.
La personalidad antisocial es considerada patológica ya que se asocia con perjuicios a otras personas.
El trastorno antisocial de la personalidad se caracteriza por comportamientos recurrentes que implican el desprecio y/o la violación de los derechos. Ejemplo:
- Incumplimiento repetido de las leyes.
- Mentiras y comportamientos deshonestos.
- Irritabilidad y agresividad que se manifiestan en agresiones físicas y/o verbales.
- Falta de preocupación por la seguridad propia o ajena.
- Incapacidad de cumplir con las obligaciones económicas y laborales.
- Ausencia de remordimientos con respecto a dichos comportamientos.

La asocialidad se refiere a la falta de interés por la interacción con otras personas, a la falta de relaciones sociales o rechazo pasivo de la interacción social.
La persona asocial puede no estar integrada en la sociedad pero no se opone a ella.
Se trata de una característica no patológica más frecuente en personas introvertidas.
Simplemente, a estas personas, la estimulación externa, social, puede llegar a resultarles desagradable.

Los factores ambientales pueden influir en el desarrollo de este tipo de personalidad. Según Hans Eysenck, el factor fisiológico también, la actividad del sistema nervioso central, concretamente del sistema activador reticular ascendente (SARA) también puede ofrecer una explicación.
Sin embargo, al no ser una patología los manuales diagnósticos no recogen ningún apartado a este rasgo de personalidad, como sucede con el antisocial.
No obstante, se relaciona con algunos trastornos psicológicos caracterizados por la falta de interés social y la ausencia de placer en las interacciones sociales. Por ejemplo:
- Trastorno esquizoide de la personalidad.
- Trastorno de personalidad por evitación.
- Trastorno esquizotípico.
Por supuesto, difieren en la causa vincular, motivación o raíz del mismo. Sin embargo, como podéis comprobar la gran diferencia reside en que «ser asocial» se considera un rasgo de personalidad o una característica no patológica mientras que «ser antisocial» se considera un trastorno de la personalidad, personalidad patológica.
Si quieres más información, no dudes en contactar.
Celia López Pérez.
Psicóloga Sanitaria de Psience.

